Algunas Palabras Sobre la Lluvia

Algunas Palabras Sobre la Lluvia

rain-336579_640

Adoro las tardes lluviosas, especialmente cuando estoy bajo techo, tranquila. Por un momento, la ciudad deja de ser el paraíso tropical de mentiras y se vuelve como más seria, más solemne, menos extrovertida. Aunque la ciudad sangre más las consecuencias de su desidia cuando llueve, no me quejo.

El efecto sedativo de la lluvia no se vende por número de cédula.

No es que no me guste un día soleado de postal; hay algunos que merecen el #nofilter y enaltecen el espíritu. Sin embargo, hay momentos históricos más moody, más de recogimiento (no en el sentido Semana Santa) y de reconfiguración, que requieren un paisaje de fondo menos fresa para ver todo con más claridad. Algo asi como hibernar sin necesariamente subir sopotocientos kilos.

Desde mi cuarto, observo la lluvia, que mancha las paredes del edificio de al lado y agita el cable negro random que va desde su azotea hasta uno de sus apartamentos. Si es una tarde de semana, hay el movimiento de siempre, pero con menos transeúntes. La norma es no salir si no es estrictamente necesario. Una que otra friki pasa con una bolsa plástica en la cabeza. Los demás con paraguas de los que venden en la puerta del metro y que duran 5 minutos.

Por cierto, ¿dónde se esconden esos vendedores cuando hace sol? La primera gotica no ha terminado de besar el asfalto cuando ya salen como chiripas de sus guaridas ofreciendo su mercancía. Siempre hay alguien que, aunque el cielo pareciera sellado con concreto armado por su color, olvida el paraguas en casa.

La tierra mojada, después de la lluvia es la mejor droga que existe. Literalmente. Si pudieran sintetizar ese olor y esa sensación en cualquier formato, más de uno lo esnifaría, fumaría o inyectaría. La tierra mojada es regresar a lo básico, es minimalismo natural, es conectar con tiempos mejores, es apartar las angustias de la realidad.

La mejor actividad que se puede hacer en una tarde lluviosa es dormir. La segunda mejor es leer un buen libro de ficción o de no-ficción que no sea intenso. Las sábanas son el ketchup de las papas fritas mojadas. Es raro que duerma cuando llueve así de plácido.

Yo prefiero saborear el momento, escuchar el ocasional trueno, ver como se moja más y más el pavimento, sacar la mano por la ventana y recoger las gotas, saborear un chocolate caliente y respirar la tierra mojada de mis plantas.

Bienvenida la temporada de lluvias.

Anuncios
Ristretto N° 04

Ristretto N° 04

Siempre que escucho la voz de Porfirio Torres, yo…

nopenopenope

No importa si está hablando sobre fantasmas, aliens, w/e o los logros de la Revolución, siempre apago la tele o radio y salgo corriendo.

Literalmente, una vez soñé que él estaba leyendo una receta de pie de limón y desperté con el corazón en la garganta.

Espero que nunca revivan con él la transmisión de Orson Wells de La Guerra de los Mundos…

¡Susto!

Indispensables Para… Estar De Reposo

Indispensables Para… Estar De Reposo

photo credit:
photo credit: ” Untitled by LoggaWiggler, on Pixabay”

Odio estar de reposo, especialmente de forma involuntaria. Por más que me fascine dormir (cuando puedo) y flojear, a mí me gusta ser la que decide cuándo y cómo debo flojear, no que mi salud lo decida por mí. Estoy en el tercer reposo de mi carrera laboral, el más largo y, seguramente, el más doloroso. La primera vez, fue por una operación de cordales. De forma renuente, seguí las instrucciones de la doctora y cuando quise volver a mis actividades al 100%, me dio un yeyo un jueves a las 9 a.m. (otro día, escribiré un post solo sobre ese yeyo). Read more