El pequeño salto

El pequeño salto

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Photo credit: “Yoga on a cliff, on Pexels”

“He fet un salt, un salt estrany
que ens ha aixecat més de tres pams.”

Manel – El Gran Salt

Yo era una niña inquieta, escondida en una concha de retraimiento y sumisión. Pero cuando estaba sola, era capaz de moverme a mi antojo, de un lado a otro, saltando en el universo paralelo imaginario que era mucho más amigable que mi contexto real para ese entonces.

Recuerdo el simple placer de saltar en cualquier cama, o de un mueble a la cama, o de un mueble al piso. Los segundos de pura alegría y libertad le freían los nervios a mis padres, motivo por el cual procuraba hacerlo fuera de su vista excesivamente vigilante. No era un método muy eficaz, porque más de una vez un cataplum accidental de objetos me caía de sorpresa y decoraba mis extremidades de morados. Consecuencia: la mortificación y llamada de atención de siempre, que lentamente me fue quitando las ganas de volar por segundos. Read more

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Cosas que no le desearía a mi peor enemigo

Cosas que no le desearía a mi peor enemigo

(en honor a su medio reciente cumpleaños…)

Bueno, yo creo que no tengo enemigos per se, pero como todos, he tenido desavenencias con uno que otro individuo en el planeta Tierra. No me agradan, no quiero volver a verlos jamás en la vida, ni agua les ofrecería, pero como todavía me queda un poquitico de conciencia y estoy de buen humor, he decidido no echarle la sal y a continuación, enumero algunas cosas que no deseo que le pasen.

NOTA: Esto no es psicología inversa, ok? Read more

Amar es un milagro

Amar es un milagro

Tengo algo que confesar que no es divertido, no es chistoso, no es atractivo, ni honorable: más de una vez me he hallado a mí misma buscando en Google desesperadamente respuestas, guías, soporte, variantes sobre el mismo tema:

– Cómo ganarte el corazón de alguien.
– Cómo sabes si le gustas a alguien.
– Cómo sabes si estás friendzoned.
– Cómo flirtear.

Lo más patético no es el hecho de estar Googleando estas cosas a mi edad, ni que lo haya hecho sobria y en pleno uso de mis facultades. Lo pero es que me dí cuenta de que he perdido mi tiempo. Consumí Wi-fi, megas, conexión propia o ajena para nada. Esos minutos no me lo van a devolver.

Y es que no importa cuánto busque, lo que quiero hallar no está allí, por más que presione el polvoriento botón de “Me siento con suerte”. Al final de meses de investigación estéril y más pasos en falso que el gobierno, caí en cuenta de algo sencillo: el amor no es complicado, no sigue fórmulas, no obedece a nada ni a nadie:

El amor es un milagro.

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