Nuevas prácticas en tiempos de crisis

Nuevas prácticas en tiempos de crisis

Nuevas prácticas en tiempos de crisis

Para nadie es un secreto que la realidad actual es cada vez más restrictiva y vacía. Todos los días vemos y oímos ejemplos de los múltiples mecanismos de defensa o formas de pasar por el aguacero económico y social cada vez más huracanado. Es deprimente cambiar las costumbres o eliminarlas del todo, por culpa de otros, y, aquel que no lo haya hecho está loco o es un verdadero desgraciado.

En fin, he aquí algunos ejemplos de las nuevas prácticas que he implementando en mi entorno, sustituyendo forzosamente lo cotidiano.

Caminar mucho más

Para los próximos meses, se perfila un aumento del pasaje a Bs. 50, es decir al precio del segundo billete de mayor denominación (al mes de junio de 2016) Esto significa que el autobús es para casos precisos y que, cada vez más, el metro es un juego de Tetris. Cada vez que puedo, camino a mi destino, así sea una hora ida y vuelta. Es relajante, es ejercicio, es arriesgado, es cansón. Y, y es la mejor forma para hacer que los billetes duren un poquito más en la cartera.

Cazar el café en casa

Pareciera que cada día, el café sube 20 Bs., según el antojo del vendedor y el esfuerzo que le tomó conseguir el oro marrón. Es frustrante, sobre todo porque están reduciendo los tamaños de las tazas a unas porciones fun size que no son nada divertidas.

En vez de esto, ahora hago una de fashionista coffee-addict. y me paseo con mi mug viajero, comprado en Cagua, con guayoyo sin azúcar. Pero, para lograrlo, debo actuar a espaldas de mis padres, quienes siempre quieren una segunda e incluso una tercera taza, cuando ni he olido la primera.

Variar las comidas

Lo insípido está la orden del día, y lo creativo también. Me afecta, ya que soy una persona de costumbres y, especialmente cuando estoy cansada, una con demasiada flojera como para cambiar el cassette de mi dieta. Algunos de los ingredientes que forman parte de mi alimentación diaria son: huevos sancochados, cinco tipos de pan distintos (porque cuando no consigo uno, debo acudir al otro), los granos que se guardaron hace un año previendo que esto iba a pasar, miel en vez de azúcar, etc.

Días chucutos

El demonio es racionar los servicios públicos por gusto. Cuando los fines de semana tienen una rutina particular (de belleza) y no puedo aplicarla como acostumbro porque coincide con las horas del racionamiento de agua, me veo obligada a tomar una difícil decisión: acortar mi domingo con una peluquería temprana o ser Escarlata.

No permito que nadie me diga que tengo que acostumbrarme a la mediocridad capilar para ahorrar tres mililitros de un chorrito de agua.

Rendir y rendir y rendir

En mi casa, me enseñaron que desperdiciar no es sexy. Hoy en día, conservar y rendir los recursos es un arte que demanda precisión y disciplina. Si esto implica cortar envases, raspar la olla hasta que de grima o usar hasta el último gránulo del paquete, así es. No sabemos cuándo volveremos a adquirir el producto dignamente o si irá al mismo cielo de los productos donde vive la Frescavena y el Pepsi Twist.

¿Cuáles son tus nuevos hábitos, de cara a la hecatombe económica?

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3 comentarios en “Nuevas prácticas en tiempos de crisis

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