La Rutina Diaria Informativa en Tiempos de Acabose

La Rutina Diaria Informativa en Tiempos de Acabose

Hace años, cuando había pan en las panaderías, escribí sobre mi rutina mañanera para un prompt de Medium. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces, casi nivel Carmen de Uria, y decir que las cosas han cambiado bastante desde entonces se queda corto.

Han ocurrido unos cuantos cambios positivos, que definitivamente aprecio y pretendo retener con las uñas. Sin embargo, hoy no hablaré de ellos. Desde hace mes y medio, mi rutina ha sufrido otro vuelco que, en teoría parece que no modifica mucho lo que ya llevaba.

Sin embargo, las acciones que llevo a cabo y mi aproximación mental-emocional a ellas sí que son distintas a lo de antes.

Yep, sigo hablando del acabose. Y esta es mi rutina informativa para enfrentarlo mal que bien.

6:00 a.m.

Me despierto, luego de pocas horas de sueño. Tengo la sensación de que este es el día, en el que los acontecimientos se precipitarán y quedará enmarcado en los libros o e-books de historia que estudiarán mis hijos y nietos (si ellos quieren tenerlos).

Agarro mi teléfono, con la esperanza que el detonante de esa precipitación histórica haya ocurrido mientras dormía… aún sabiendo que soy de sueño ligero y que si hubiese pasado algo, mis padres (o la calle) ya me habrían desperado para informarme.

Así pasó el 6-D.

Drama, pero nada concluyente.

Reviso los tuits de la gente que no duerme, compartiendo las penurias de paisanos en otras zonas, quienes no tuvieron unas buenas noches y que, recogiendo el desastre de la mañana siguiente, tampoco tendrán unos buenos días.

Nada.

7:30 a.m.

Me visto y salgo a hacer ejercicio. Los que trabajan por no dejar se acumulan en las camionetas, porque no hay transporte subterráneo. Eso ciertamente ayuda a mantener la calidad de vida de esos combis.

Me ejercito en zona del contrario, porque yo tengo el mismo derecho que él a usar ese espacio (incluso mejor que él), como se me antoje. En la segunda vuelta, me pasan por un lado los vehículos de guerra. No puedo tuitearlo, voy para marca personal y mi teléfono está dañado desde hace meses anyway.

Regreso a casa, entro en la ducha y aprovecho que se conecta el aparato al wifi para revisar again. ¿Será que se abrió un boquete espontáneo y se los tragó?

Hmmmm.

8:45 a.m.

Entro a la oficina. Por default, tengo las pestañas de YouTube y del Twitter abiertas. Hoy huelo que es día de proxy, ergo, no habrá música japonesa. Pongo lo que sea.

Abro el chat del trabajo mientras tomo café. Ya van 20 notificaciones entre relatos de la noche anterior que ya conozco y comments del vecino del amigo del que cuidaba los carros en el colegio.

Me impaciento.

Mañana

Trabajo entre F5. El drama sigue donde quedó la noche anterior. Otras zonas comienzan la rutina de rechazo.

A veces, parece que sucede Algo: un chisme, una declaración que suena más a salvación de pellejo, un Hecho.

¿Se precipitará algo de aquí al almuerzo?

Tamborileo con mis uñas.

Mediodía

Como, lo cual ya es un logro grande.

Escucho un resumen de lo que ya vi hace horas durante la mañana, con uno que otro comentario del pundit idiota del día. No me interesa.

Pinterest.

Quiero ver una serie para distraerme. Paro la operación proxy para verla, y tener un break medio tranquilo. Pero mientras se carga el episodio, el instinto informativo nacional me lleva de vuelta con el pajarito azul.

Drama again.

¿Algo que será el final del crescendo?

Tarde

Es la hora de las noticias falsas y del sensacionalismo gratuito. Y aunque he pasado años haciendo un curado estricto de la gente que sigo para que no contamine mis ojos con su fanfiction, siempre se filtra algo.

A veces, pienso que la gente no lo hace tanto porque realmente crea en chismeverdadtotalsobrevenezuela.com, sino por ley de atracción. Si ven que varios comparten el adefesio (porque siempre es una nota con horrores ortográficos y falta de ética), se alimentará el deseo de que se haga realidad…

Y ocurrirá?

Noche

Termino los deberes, y le entro al drama de frente. Es la hora de retuits intensivos de cosas que ya sabía desde el minuto en el que pasaron. Me parece que esto entorpece más la necesidad de información.

Más muertos, otra raya más para el tigre.

Apago la computadora, menos para esperar que los retuiteros se vayan a cenar y más porque me comen los zancudos.

A ellos no les cae maldición chamánica (damn).

En el escenario principal, baja la espuma hasta el día siguiente. Es hora de los conflictos nocturnos, los más maléficos.

¿Alguno de ellos es el que saldra en primera plana de Wikipedia el 24/4/2545?

Insomnio

Me canso de esperar y duermo, pero en algún momento de la noche, aparece él.

A veces, es por calor, otras veces por frío, otras veces por un zancudo.

El instinto natural me hace recurrir al teléfono, a ver si algo pasó. Si en realidad debo agradecerle al cambio climático o al zancudo por despertarme para vivir la historia en acción.

En algún momento, me quedo dormida, teléfono en mano.

Y la rutina se repite al día siguiente.

 

 

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