Notas de 102 Días de Acabose

Notas de 102 Días de Acabose

Han pasado más de 100 días desde que comenzó el Acabose. Puedo decir con total confianza que, sin importar en qué grado nos ha puesto las garras encima, nuestras vidas han cambiado mucho. Cuando menos, la óptica de las cosas es totalmente diferente a lo que era hace 103 días.

Pero creo que, al contrario que en otras ocasiones donde la orquesta ha interpretado un crescendo hasta llegar al culmen de… no mucho, se respira algo diferente, algo más concreto, algo más factible. Y no por tener en la espalda un Freddy Kruger amenazándonos con un hacha mientras se desangra. Es otra cosa: consistencia, perseverancia, whatever it takes, llámelo como quiera.

La historia nos enseña a reconocer signos, síntomas que nos apuntan hacia una resolución esperada e inevitable. Mucho se ha dicho que este tipo de procesos son una maratón y no una carrera de 100 metros. Tener los zapatos épicos de Nike de las 2 horas no hará mucha diferencia en un terreno que necesita una capa fresca de asfalto. Los últimos metros duelen igual con estos zapatos que con los Ahdydaz de Telares los Andes. Se los dice una corredora.

Eso sí, hay que tener clara una cosa. Después de cruzar la meta y de rehidratarnos con gelatina con sal I guess, comienza otro Ultramaratón: el de la reconstrucción. No hay un Ctrl + Z mágico y, sinceramente, prefiero que no lo haya en este caso. Construir de cero será mejor.

¿Era necesario sacrificar tanto para llegar a la meta? Ese es el dilema que es mejor dejar sin respuesta, porque sería romper 91+ corazones nuevamente.

¿Qué se necesita para que, de una vez por todas, llegue el Día del Acabose? No lo sé exactamente, más allá de lo que ya hemos usado en estos 102 días: paciencia, malicia, ojo avizor, consistencia, perseverancia, whatever it takes-ismo, kit de guerra, protector solar, etc.

¿Qué no se necesita? Pesimismo y resignación. Tengo una alergia extrema a ellos en estos días. Ya en el post anterior hablé sobre los Negative Nancy, pero creo que hoy no les ofrecería ni agua. Entiendo que han sido años de narices rotas por ilusiones pasadas, pero eso no puede cerrar los ojos a lo que se respira en el ambiente. Es una falta de respeto contra los demás.

Y… ¿cuándo llegará el Día del Acabose? Tampoco lo sé, pero sí he tratado de tener mi agenda flexible en estas últimas semanas para estar en primera fila. También tengo un vino reservado para ello.

¿Lo contaré por acá? Absolutamente!

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